| Trabajos en preparación por
el escritor
Ricardo López Rende |
|
| Esta en plena elaboración "SAYA una historia de otro mundo - Parte II" | |
| SAYA.
Una historia de otro mundo - Parte II" (Copyright by RICARDO LOPEZ RENDE. Todos los derechos reservados) Se transcribe aquí, el primer capítulo de la nueva obra de Lopez Rende. Cabe aclarar, que aun se encuentra en la etapa de corrección y finalización de la obra, por lo que el lector debe tomar el escrito como un "borrador" anticipado de la obra y que el mismo, no en su esencia pero sí en su estructura, puede ser pasible de alguna modificación antes de ser editado definitivamente. IBER EDICIONES. SAYA UNA HISTORIA DE OTRO MUNDO – PARTE II Capitulo 1. El Accidente A mediados de la década del 70, Bernal era una localidad del sur del conurbano bonaerense en donde aún se podía caminar por sus calles disfrutando de las serenas noches de verano, pararse a conversar con los vecinos, y hacer “un paseito hasta la estación de tren”, para refrescarse con un sabroso helado. En invierno, la vida era obligadamente mas hogareña, pero desandar las nueve cuadras a altas horas de la madrugada, bien arropados claro, que separaban nuestra vivienda de la estación del tren, también tenían su encanto. Con Beatriz disfrutábamos de esas pequeñas cosas, que incluía los fines de semana una “salidita” al cine de barrio. Con el correr del tiempo, lamentablemente, todo eso terminó sepultado en un ambiente de inseguridad, que tornó prácticamente imposible vivir en esa zona. Pero hace treinta años, Beatriz y yo disfrutábamos del “barrio”. Un pequeño departamento de dos ambientes, ubicado sobre la calle Don Bosco de la mencionada ciudad, nos albergaba con lo justo y para un matrimonio de recién casados como nosotros era suficiente. Los hijos aun no llegaban y nuevos amigos, surgidos algunos de ellos entre los hierros retorcidos de un microbús que volcó en una noche difícil de olvidar en una ruta santafecina y –para colmo de males- con nosotros adentro, forjó una relación que aun hoy mantenemos. Los “asaditos” en nuestro departamentito en planta baja, (que tenia un pequeño jardín en donde nos permitíamos esos “festines” culinarios), eran la cita obligada de casi todos los fines de semana. Con Mónica y Ricardo, los amigos con que más habíamos intimado, el tema del accidente ocurrido en Febrero de 1976, era una conversación a la que difícilmente le podíamos esquivar. Durante la “picadita”, durante la comida, o entre postres y café, indefectiblemente el vuelco y la extraña maniobra previa del chofer del micro, eran un tema recurrente. Creo importante señalarle al lector que nuestros amigos no conocían –a esa altura de nuestra vida- la extraña historia de nuestro amigo Saya/Mario. Sin embargo, uno de esos sábados de asado y conversación, no tuvimos más remedio que contárselo. No nos atrevíamos a contar esa historia por miedo y temor a que nos tomaran, mínimamente, por locos. Ya habíamos perdidos a nuestros queridos amigos, Mario y Miriam por no creer del todo en el supuesto origen extraterrestre de Mario. No queríamos perder otra amistad, aunque por motivos distintos, pero siempre relacionado a esta loca experiencia vivida hasta el año 1974 en que Mario y su novia, desparecieron –creíamos- definitivamente de nuestras vidas. Fue durante la primavera de 1976, en que los cuatros nos reunimos en nuestra vivienda para otra “sagrada velada sabatina”. Ricardo y Mónica habían llegado en un flamante Fiat 600 que acababan de comprar. Era un buen motivo para festejar. Ellos trabajaban en una empresa textil y se empezaban a “acomodar” económicamente. El autito era un buen representante de su nuevo estado financiero. - ¿Qué te parece? – me preguntó Ricardo. - ¡Fantástico, es una preciosura!... te felicito! – respondí - Y la verdad que le tenía ganas al Fitito… es usado, pero está fenómeno. Además viviendo en Olivos y trabajando con Moni en el centro, estábamos podridos de viajar en tren y colectivo… - Pero si hombre!. Hiciste muy bien. A mi también me cambio la vida el auto… - Bueno, pero para vos es una herramienta de trabajo… Se refería a un “Rambler Ambassador” modelo 69 que utilizaba como remise, actividad que me permitió ganarme la vida durante algunos años hasta que. no quedó nada del mismo... pero de ese “accidente” hablaré mas adelante. La conversación siguió su curso…. - Si… si… claro, pero igual, el solo hecho de poder llevarla a Beatriz hasta el trabajo en auto y evitar la locura de tren, colectivo y subte!!!!.. ahhh de locos! –le respondí. - Jaaa. Si de locos...! Con la carcajada de Ricardo llego el aviso de las chicas de que la comida estaba servida. Esa vez, las “asadoras”, habían sido las mujeres… y por el resultado final, parece que lo hacían mejor que nosotros… Ricardo le paso una mano a su nuevo auto, casi como un gesto cariñoso que uno le prodiga a una persona…. Y entramos al departamento. Durante la cena, el Fiat recién adquirido fue casi el único tema de conversación. No era para menos…. Sin embargo, el traumático accidente sufrido unos meses antes, se coló en la conversación a la hora del café y la sobre mesa…. El pie lo dio un movimiento que Beatriz hizo al levantarse de su silla para ir hasta la cocina - Hay!!!... - ¿Qué te pasa?.. - Le pregunté - Y.. todavía me duele la espalda…. El golpe del micro…ya sabés… - Respondió - Asique todavía te duele Bety.?.- preguntó Mónica - Y si… la verdad que nunca se me paso del todo.. depende del tiempo, la humedad, si estoy mucho tiempo sentada o quieta… que se yo.. pero me hice revisar y no tengo nada grave….pero el golpe fue muy fuerte - Bueno, menos mal que no es nada serio... ya te pasará amiga- - Eso espero…. Ricardo escuchaba atentamente la conversación y pareció estar esperando el momento para “largar” su teoría sobre el accidente y que fue lo que nos impulsó –finalmente- a relatarle la historia de nuestro especial amigo… - Miren chicos, ya que volvió a salir el tema del accidente, quiero decirles algo..—Dijo Ricardo. - Dale… que pasa.. te enteraste de algo nuevo? –le pregunté. - Y… si.. hay algo nuevo….Ya sabes que la maniobra que hizo el micro nunca tuvo una explicación satisfactoria… que se durmió,,, que lo encerró otro auto… que lo encandilaron… bah, mil cosas y ninguna probada… - Ricardo siguió investigando... esa es la verdad. – acotó Monica. Beatriz no pudo evitar en fijarme la vista… Yo le correspondí con igual gesto y nos pareció que nuestros amigos percibieron nuestro cruce de miradas…. - Y decime Ricardo, que descubriste? Pregunte tímidamente. Ricardo se acomodó en su asiento, tomo un sorbo de café que tenía servido, me miró directamente a mí y me dijo: - Emilio, el accidente que sufrió el micro, tengo casi un cien por cien de certeza que fue provocado… Un silencio espeso inundó el living de nuestro pequeño departamento… Beatriz se volvió a sentar a mi lado, tomó mi mano... y le descerrajó una pregunta directa a nuestro amigo. - Y sabés quien lo provocó? - Si Bety… lo averigüe. Ya saben que yo tengo un pariente que es un alto oficial de la Federal, y si bien el accidente fue en la provincia de Santa Fe, me ayudo mucho con la investigación utilizando sus relaciones con la policía santafesina... Ya saben... siempre se deben algún favor… - Y que o quien fue Negrito.? – le pregunté, dirigiéndome a mi amigo por su sobrenombre. - Miren, es algo extraño y no se si me creerán… La verdad que hace casi un mes que averigüé todo y con Moni no sabíamos si contarles o no. Teníamos miedo que nos tomaran por locos o fanáticos de las conspiraciones... pero le creo a mi primo policía porque me dio algunas pruebas… no muchas… pero lo suficiente como para creerle… - Y bueno –le dije-, me imagino que si descubrieron a algún culpable, ya estará preso o por lo menos identificado…. - Ja.ja… creo que metiste el dedo en la llaga… -me respondió Ricardo.. - Por? - Porque claro que descubrieron –al menos eso parece- que provocó el accidente… pero “al” o “a los” que lo provocaron…. Ni rastro.. Inevitablemente Beatriz y yo volvimos a cruzar la mirada…y nuestros amigos lo notaron sin disimular. - Que les pasa a Uds. tanta miradita… dos años de casados y todavía se miran como novios… Pregunto jocosamente Monica. - No… Moni –le respondió Beatriz- es que… bueno, tanta intriga nos da un poco de miedo…asique Negro, por favor decirnos que averiguaste….para nosotros también es muy importante. - Me imagino, respondió Ricardo. Aunque, claro está, lo que no sabía él cuales eran los verdaderos motivos de nuestro interés... - Bueno... contá por favor…! - Le reclamé - Esa noche, que Uds., recordarán era una noche clara, con hermosa luna... todos disfrutábamos del viaje hasta ese momento… y recordarán que la mayoría de nosotros iba despierto… - Si claro, me acuerdo. –respondí - Bueno, recordarán también –prosiguió- que unos segundos antes del vuelco, una potente luz inundo el micro… - Si claro, algún imbecil que encandiló al chofer… - Es probable que sea un imbecil como voz decís Ricardo,… pero además era un sinvergüenza... por que lo hizo a propósito… - ¿Qué decís…Negro? Le pregunte - Lo que escuchás. Primero lo encandilaron con una potentísima luz, mucho más potente que lo que puede iluminar un auto o un camión… Luego, una kombi con dos hombres arriba, apareció como de la nada y lo encerró y todo junto provoco que el chofer en su desesperación comenzara a volantear y terminó dando tumbos en la banquina destrozando el mico con nosotros adentro… Por unos segundos todos callamos. Beatriz y yo no podíamos dar crédito a lo que escuchábamos… pero inevitablemente “Saya” volvió a nuestra mente….Kombis... accidentes… luces potentísimas…..En fin… Tratando de disimular un poco mi asombro por lo escuchado de boca de mi amigo, intenté profundizar un poco más el tema, tratando de ponerme en “abogado del diablo”. - Y decime una cosa Ricardo… ¿Cómo se supo que iban dos personas en una camioneta que según vos desapareció?. ¿No te parece raro? - Si… parece raro… pero no… -me contesto seriamente, como si hubiese percibido mi desconfianza en su relato… - Hubo un testigo.... y mi primo, con ayuda de un comisario santafesino, lo encontraron y contó… al menos contó todo lo que el dice que vio y la verdad es que es para no creer… Beatriz, que había permanecido prácticamente callada hasta ahora, tomo el “toro por las astas” de la conversación y le respondió a Ricardo: - Bueno, intentalo, trata de que creamos…. Y no te preocupes... después de escuchar tu relato, Emilio y yo también lo pondremos al tanto de algo que creemos tiene relación con lo que nos contarás. Sospechamos que se ganaron la posibilidad de conocer una historia increíble y si no me equivoco, muy ligado al accidente… No pidió mi aprobación para revelar nuestro secreto, ya que sabía que yo pensaba lo mismo. Y estaba en lo cierto. - Bueno…. Bueno… -Dijo Moni… - Esto se esta poniendo muy interesante. Quédense sentados Uds.... yo preparo mas café y vos, Negrito, empezá a contar lo que sabés… me parece que la noche va a ser medio larguita…. Todos reímos, nerviosamente seguro, y nos preparamos para escuchar Beatriz y yo, algo que en el fondo ya sabíamos de que se trataba, aunque los detalles, serian mas que importantes para nosotros y que –suponíamos- seria una ayuda para armar este rompecabezas proveniente de quien sabe donde…
|
|